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O sentimento diminui, mas nunca passa.

Por Kamau

firmava os pés no chão enquanto varria, mecanicamente, os cacos de vidro. era a primeira vez que não se arrependia dos gritos, do murro na porta, de mais um copo atirado contra a parede. estava sozinha, reconhecendo suas frustrações, a parcela de si não compartilhada, e já não lhe importava o lado de fora – algo haveria de se perder, sempre, no vácuo entre duas mãos sobrepostas. em minutos, um vizinho solidário invadiria sua sala e, com tiques de pardal, exploraria cada canto, procurando marcas da Louca, até finalmente perguntar tudo bem? e ela responder, sorrindo, que sim.

Por Bruna Mitrano

LA LLUVIA La lluvia tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable, una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje. Es un besar azul que recibe la Tierra, el mito primitivo que vuelve a realizarse. El contacto ya frío de cielo y tierra viejos con una mansedumbre de atardecer constante. Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores y nos unge de espíritu santo de los mares. La que derrama vida sobre las sementeras y en el alma tristeza de lo que no se sabe. La nostalgia terrible de una vida perdida, el fatal sentimiento de haber nacido tarde, o la ilusión inquieta de un mañana imposible con la inquietud cercana del color de la carne. El amor se despierta en el gris de su ritmo, nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, pero nuestro optimismo se convierte en tristeza al contemplar las gotas muertas en los cristales. Y son las gotas: ojos de infinito que miran al infinito blanco que les sirvió de madre. Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio y le dejan divinas heridas de diamante. Son poetas del agua que han visto y que meditan lo que la muchedumbre de los ríos no sabe. ¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos, lluvia mansa y serena de esquila y luz suave, lluvia buena y pacifica que eres la verdadera, la que llorosa y triste sobre las cosas caes! ¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas almas de fuentes claras y humildes manantiales! Cuando sobre los campos desciendes lentamente las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. El canto primitivo que dices al silencio y la historia sonora que cuentas al ramaje los comenta llorando mi corazón desierto en un negro y profundo pentagrama sin clave. Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena, tristeza resignada de cosa irrealizable, tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarte. ¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman y eres sobre el piano dulzura emocionante; das al alma las mismas nieblas y resonancias que pones en el alma dormida del paisaje!

Por Federico García Lorca

A cigarra canta o anúncio de sua morte - formigas na contra-dança.

Por Aníbal Beça

Muitas vezes a fortuna saúda-nos sem obter resposta; muitas vezes, porém, saudamos a fortuna sem ela nos responder.

Por Emanuel Wertheimer

Números, NM, 7:81, um novilho, um carneiro, um cordeiro de um ano, para holocausto;

Por Números, Antigo Testamento

Pois vou seguir, com Deus enfim.

Por Sabotage

Se não enfrentar seus medos, nunca vai perdê-los.

Por A Queda (2022)

A verdadeira felicidade é pessoal e intransmissível. A nós pertence e a ela devemos todo o respeito e capacidade de proteção. A felicidade de que vos falo é um estado de espírito. Não falo de pulos, de risadas, de selfies sorridentes. Trata-se de uma profunda gratidão pela vida; de um respeito pelos erros cometidos; pela resiliência viva em nós; pela vontade férrea de aprender mais e de evoluir sabiamente; de cultivar profundamente a bondade e o entendimento sereno da existência. É nas condições mais adversas, mais dolorosas, mais destruidoras, mais conflituosas que experimentamos a glória da felicidade permanente, inviolável e única. Procura nos teus próprios labirintos a tua felicidade. Esse é o lugar de sonho! A paz! 2019, José Paulo Santos *Poeta e Autor de Aldeias em Mim

Por José Paulo Santos

Então diz por que Tá me ligando com essa voz de raiva Se entre nós não existe mais nada? Foi esse fim que você escolheu

Por Gustavo Mioto