Veja outros textos inspiradores!

LA LLUVIA La lluvia tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable, una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje. Es un besar azul que recibe la Tierra, el mito primitivo que vuelve a realizarse. El contacto ya frío de cielo y tierra viejos con una mansedumbre de atardecer constante. Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores y nos unge de espíritu santo de los mares. La que derrama vida sobre las sementeras y en el alma tristeza de lo que no se sabe. La nostalgia terrible de una vida perdida, el fatal sentimiento de haber nacido tarde, o la ilusión inquieta de un mañana imposible con la inquietud cercana del color de la carne. El amor se despierta en el gris de su ritmo, nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, pero nuestro optimismo se convierte en tristeza al contemplar las gotas muertas en los cristales. Y son las gotas: ojos de infinito que miran al infinito blanco que les sirvió de madre. Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio y le dejan divinas heridas de diamante. Son poetas del agua que han visto y que meditan lo que la muchedumbre de los ríos no sabe. ¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos, lluvia mansa y serena de esquila y luz suave, lluvia buena y pacifica que eres la verdadera, la que llorosa y triste sobre las cosas caes! ¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas almas de fuentes claras y humildes manantiales! Cuando sobre los campos desciendes lentamente las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. El canto primitivo que dices al silencio y la historia sonora que cuentas al ramaje los comenta llorando mi corazón desierto en un negro y profundo pentagrama sin clave. Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena, tristeza resignada de cosa irrealizable, tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarte. ¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman y eres sobre el piano dulzura emocionante; das al alma las mismas nieblas y resonancias que pones en el alma dormida del paisaje!

Por Federico García Lorca

No meu sonho havia esse deserto. Deserto americano sabe. Como de filme. Não como o do Saara. Que também só vi nos filmes. Mas havia esse deserto, enfim, e eu caminhava, caminhava, e me sentia só. Passava a noite inteira caminhando nesse sonho e nunca chegava a lugar algum. Mas essa não era a pior parte. Toda vez que ventava eu precisava correr atrás de algo para me esconder. Uma placa, uma pedra, um esqueleto de vaca morta, uma tampinha de garrafa. Porque parecia que não só estava ali como também era feito de areia. Eu era o próprio deserto. E toda vez que ventava forte um pouco de mim ia embora. E eu era cada vez menos tudo que conhecia. Até que, numa parte do sonho, tanto de mim já tinha ido embora com o vento que começava a doer. O vento soprava e a pele já tinha ido embora faz tempo. Estava só nos nervos, espirrando sangue e sempre doía muito. Nessa parte eu sempre acordo e a dor fica. (2005)

Por Nenê Altro

É extraordinário como nos tornamos violentos quando queremos agradar ao mundo. Agradar ao mundo resume o comportamento da sociedade nos seus aspectos mais retóricos.

Por Agustina Bessa-Luís

Deuteronômio, DT, 34:6, Este o sepultou num vale, na terra de Moabe, diante de Bete-Peor, mas até hoje ninguém sabe o lugar da sua sepultura.

Por Deuteronômio, Antigo Testamento

Toda vez que pensei que progredia, terminava exatamente no mesmo ponto.

Por Insatiable

Marcos, MC, 5:5, Andava sempre, de noite e de dia, gritando por entre os túmulos e pelos montes, ferindo-se com pedras.

Por Marcos, Novo Testamento

É uma alegria estar escondido e um desastre não ser encontrado.

Por Donald Woods Winnicott

Efésios, EF, 5:28, Assim também o marido deve amar a sua esposa como ama o próprio corpo. Quem ama a esposa ama a si mesmo.

Por Efésios, Novo Testamento

⁠Não somos apenas visitantes neste planeta, ele pertence a nós assim como pertencemos a ele. O seu passado é nosso, assim como o seu futuro.

Por Amin Maalouf

Josué, JS, 21:25, Da meia tribo de Manassés, deram Taanaque com os seus arredores e Gate-Rimom com os seus arredores. Ao todo, duas cidades.

Por Josué, Antigo Testamento