Veja outros textos inspiradores!

Salmos, SL, 67:5, Louvem-te os povos, ó Deus! Louvem-te os povos todos!

Por Salmos, Antigo Testamento

LA LLUVIA La lluvia tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable, una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje. Es un besar azul que recibe la Tierra, el mito primitivo que vuelve a realizarse. El contacto ya frío de cielo y tierra viejos con una mansedumbre de atardecer constante. Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores y nos unge de espíritu santo de los mares. La que derrama vida sobre las sementeras y en el alma tristeza de lo que no se sabe. La nostalgia terrible de una vida perdida, el fatal sentimiento de haber nacido tarde, o la ilusión inquieta de un mañana imposible con la inquietud cercana del color de la carne. El amor se despierta en el gris de su ritmo, nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, pero nuestro optimismo se convierte en tristeza al contemplar las gotas muertas en los cristales. Y son las gotas: ojos de infinito que miran al infinito blanco que les sirvió de madre. Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio y le dejan divinas heridas de diamante. Son poetas del agua que han visto y que meditan lo que la muchedumbre de los ríos no sabe. ¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos, lluvia mansa y serena de esquila y luz suave, lluvia buena y pacifica que eres la verdadera, la que llorosa y triste sobre las cosas caes! ¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas almas de fuentes claras y humildes manantiales! Cuando sobre los campos desciendes lentamente las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. El canto primitivo que dices al silencio y la historia sonora que cuentas al ramaje los comenta llorando mi corazón desierto en un negro y profundo pentagrama sin clave. Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena, tristeza resignada de cosa irrealizable, tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarte. ¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman y eres sobre el piano dulzura emocionante; das al alma las mismas nieblas y resonancias que pones en el alma dormida del paisaje!

Por Federico García Lorca

II Crônicas, 2CR, 15:12, Entraram em aliança de buscar o Senhor, Deus de seus pais, de todo o coração e de toda a alma,

Por II Crônicas, Antigo Testamento

I Samuel, 1SM, 20:27, No dia seguinte, o segundo dia da Festa da Lua Nova, o lugar de Davi continuava desocupado. Então Saul perguntou a Jônatas, seu filho: - Por que o filho de Jessé não veio comer, nem ontem nem hoje?

Por I Samuel, Antigo Testamento

A luta era desigual e o preço foi carregar a derrota dos sonhos, muitas vezes.

Por Itamar Vieira Júnior

Levítico, LV, 19:18, - Não procure vingança, nem guarde ira contra os filhos do seu povo, mas ame o seu próximo como você ama a si mesmo. Eu sou o Senhor.

Por Levítico, Antigo Testamento

Fala pra ele que ele é um sonho bom que mudou o tom da tua vida comprida.

Por Cícero Rosa Lins

Mesmo que chore ame a si mesmo enamore sua alma a mantenha limpa e feliz pois toda dor passa assim como verão toda magoa é esquecida e o tempo apaga a desilusão se ontem havia duvida hoje a certeza é maior que não ama a si mesmo nasce vive e morre só se não tem capacidade pra si amar como amara seu próximo

Por Maria A Alcântara

Sem disciplina, o talento não serve pra nada.

Por Cristiano Ronaldo

O sábio pode descobrir o mundo sem transpor a sua porta. Vê sem olhar, realiza sem agir.

Por Lao-Tsé